El hilo rojo...

En medio del ruido del mundo, dejo pasar los lamentos que se cuelan por mi ventana y hacen colapsar mi corazón, boom... boom, suena despavorido por el silencio adormecido de las 12 a.m.

Sueño que en la nébula me pierdo buscándote, tu rostro fresco y juvenil me llama... sonríes de a poquito pero por más que te sigo no sé dónde estás. Tal vez es la tristeza de no tenerte que me hace alucinar verte entre la niebla, en esta ciudad grande que nunca duerme.

Se escuchan disparos, el bullicio... no me atormenta ya el mundo... sé que está muriendo porque lo veo desangrado como ese muchacho que acaban de matar. Lo miro a los ojos y siento alegría, no de esas de burla, sino de tranquilidad por él.

Ya no duermo, mi oscuridad consume mi luz y me hace llorar.
He caído... como un ángel en un descenso raído y sin alas... he caído en pica, y me he golpeado fuerte...
estoy sin fuerzas en esta selva... y derramo estas pequeñas lágrimas dulces que me consumen.
Quiero gritar, pero nadie vendría, tampoco me escuchas ya. Tu corazón se ha cerrado.

Las luces se van desvaneciendo a mi vista... veo como el mundo se apaga...
Otro ÁNGEL... es hermoso. No tiene sonrisa... parece que se la han robado... estoy muda allí en el piso.
El me mira y con amor besa mis golpes...
siento paz... ahora duermo... estoy como levitando en nubes rosadas; juego con Dios...

Escucho trompetas y cantos...
Le digo que no soy feliz... y con sonrisa de compasión besa mi frente y se va.

Hay flores rojas en este inmenso jardín de silencio... un arcoíris enorme que me sonríe... es cálido este lugar.

Pero que me pasa...
faltas tú... que me tomas de la mano... pero me tiras al abismo.

Podría regalarte poesía y pizza...
Camino por esta senda de piedras... voy por ti... y te abrazaré entiendes? no es justo que me ames y te vayas.
No es justo este sentimiento de vacío.
Quiero compartirte mi café y mis libros...
Mi amor y mi mal ritmo...

Nos miramos profundo... heridos... amados...
Nos amamos con el aire...
Nos besamos entre pensamientos...
Nos tocamos entre líneas, entre textos.

Y caminamos sin prisa... las manos se entrelazan... penden de un hilo rojo...

Comentarios