Tengo una amiga, y la convoco a menudo en mis pensamientos., es pequeña, frágil y muy delicada.
Tiene una bonita letra y una mente brillante, me gusta como escribe y las cosas que sueña.
Me gusta lo que es, y lo valiente que ha sido...
Me gusta saber que la tengo de mi lado aunque no hablamos a menudo.
La recuerdo de tantas formas que el pensamiento sonríe al escuchar su nombre...
Nos recuerdo sentadas afuera de su casa hablando del cielo y de libros; la recuerdo tan libre y a veces triste, la recuerdo risueña y la recuerdo cantando, la recuerdo de sonrisa amplia, y ojos grandes, de mirada picara y palabras exactas en los momentos necesarios, de preguntas extrañas y casi que imposibles de responder.
Ella no sabe con certeza de que de este lado tiene la mitad de un corazón que estaría dispuesta a darle mil abrazos en los malos ratos.
Tengo una amiga de gustos extraños y carácter de gato, con delirios de Marge Simpson...
Una que confió la cocina en mis manos, de esas con las que compartes las pequeñas cosas de tu mundo como textos desde los celulares más pequeños del universo para avisarnos las películas que pasaban por HBO, de esas con la que prometes veros por cam cuándo estén lejos, de esas que hacen su casa la tuya, a la que tienes que sacar de líos a diario, y de la cual te odian sus cotorras.
Tengo una amiga, lejos, muy lejos, pero de la cual estoy orgullosa, porque ha decidido seguir su estrella aunque le ha pesado el camino. Iri-Arte...

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