Es imposible que alguna lágrima no escape cuando por las noches imagino que la abrazas por la espalda, y yo tendida aquí sola tengo nada más que tus recuerdos... las palabras bonitas que decías y que ahora le pertenecen a ella, y no es la pertenencia del cuerpo lo que duele, sino que te roben el alma que amabas.

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