Efervescencia...

Viniste con cara de niño bueno, como quién no quiebra un plato en primera instancia, y luego me fuiste soltando tus demonios, no uno a uno, sino a cantaros porque tenías mucho, y me cargaste de tu dolor y tus jodidas tontearías, de no saber si quererme o no porque tenías muchas jodidas cosas en tu vida, así que me fui... sin despedidas, ni lagrimas... entregué lo que debía entregar... lo justo y necesario, no como tu amor cobarde y terrible, y luego vienes afligido a mi y me dices que necesitas un poco más de mi, (-te abrazo:)
-Pero cariño si lo he entregado todo y no te bastó...mi amor no está para reparar daños, está para iluminar lugares, guiar vidas, eres tu quién debes pegar los pedazos rotos, yo solo puedo prepararte el café mientras recoges tu desorden.

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