Quién nos prepara para el matrimonio?, como asumimos un reto tan elevado?... las respuestas son fáciles, nos preparamos nosotros mismos cuando asumimos un noviazgo sano, lo asumimos con amor, con calma... no es simplemente llegar cualquier día y poner un anillo en un dedo, NO. Es pensar que cada día de tu paso en esta tierra debes levantarte con esa persona y calmar sus miedos, entender su malgenio, bajarle la voz con un beso, prepararle el desayuno algunas veces, decirle con cariño que no quieres sus apestosas medias en el sofá, un regalo un día que no halla nada para celebrar... elevar oraciones con las manos entrelazadas. Llevarle al hospital cuando la fiebre no baja. Sonreírle a tus suegros aún cuando no sean lo que esperabas. Bailar, cantar, llorar... Juntos ante la presencia de Jesús. Caminar por cualquier parque el domingo y comer tostadas. Saber que habrán días que se sentirán distantes estando a centímetros, y que la incertidumbre querrá reinar pero que solo el más inmenso amor puede echar fuera las dudas...Deberás tomar tus tenis y correr... y gritarle y enojarte con Dios porque sientes que el fuego que llevabas dentro se apaga, entonces cuando sientas que tu cuerpo no puede más, vuelve... vuelve a casa... y abraza a esa persona que elegiste para tu vida. Sentirás la presencia de tu amado padre en casa y el sanará sus heridas, porque no hay nada más hermoso que el amor, el amor que perdona, el amor que restaura, el amor que cambia... el amor que TRANSFORMA.
Quién nos prepara para el matrimonio?, como asumimos un reto tan elevado?... las respuestas son fáciles, nos preparamos nosotros mismos cuando asumimos un noviazgo sano, lo asumimos con amor, con calma... no es simplemente llegar cualquier día y poner un anillo en un dedo, NO. Es pensar que cada día de tu paso en esta tierra debes levantarte con esa persona y calmar sus miedos, entender su malgenio, bajarle la voz con un beso, prepararle el desayuno algunas veces, decirle con cariño que no quieres sus apestosas medias en el sofá, un regalo un día que no halla nada para celebrar... elevar oraciones con las manos entrelazadas. Llevarle al hospital cuando la fiebre no baja. Sonreírle a tus suegros aún cuando no sean lo que esperabas. Bailar, cantar, llorar... Juntos ante la presencia de Jesús. Caminar por cualquier parque el domingo y comer tostadas. Saber que habrán días que se sentirán distantes estando a centímetros, y que la incertidumbre querrá reinar pero que solo el más inmenso amor puede echar fuera las dudas...Deberás tomar tus tenis y correr... y gritarle y enojarte con Dios porque sientes que el fuego que llevabas dentro se apaga, entonces cuando sientas que tu cuerpo no puede más, vuelve... vuelve a casa... y abraza a esa persona que elegiste para tu vida. Sentirás la presencia de tu amado padre en casa y el sanará sus heridas, porque no hay nada más hermoso que el amor, el amor que perdona, el amor que restaura, el amor que cambia... el amor que TRANSFORMA.

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