Historia de desamor...


Acaso existe aquello que ustedes llaman amor? Es tan bello como fue anotado en nuestras libretas?, muchos han recibido castigos horribles por descender a la tierra y querer probar de aquel hermoso placer - inquirió el ángel, tuve un Hermano y luego...  Hubo silencio....
-Que ha pasado con el? pregunté... 
-Bueno tuvo aquella trágica muerte, se enamoró de una humana,  era hermosa según lo que me contaba, una criatura de inigualable belleza aquella mortal,  lo sedujo con su delicadeza,  aquel encanto y atractivo lo hacían ser diferente,  pasaba muchas horas observándola,  a cada lugar la seguía,  sabía tanto de ella que ni ella misma podía conocerse tan bien como el había llegado a conocerla,  aquel cabello rojizo,  aquellas mejillas llenas de pecas, su sonrisa era la sublimidad encarnada,  y así  poco a poco el me lo contaba y yo sufría en silencio por el,  porque sabía que aquella mujer sería su boleto directo al deceso, y un día lo decidió, que descendería porque necesitaba tenerla cerca, sentir a que sabían aquellos labios muy rojos,  aquel cuello delgado...  Necesitaba bailar con aquel cuerpo afrodisiaco y fino,  tenía la magnificencia que jamás encontraría,  aquella joven tenía gracia, gracia para sus ojos...
Y como es que un ángel puede enamorarse de tal manera de un humano como para descender en su búsqueda? Le interrumpí extrañado.
-A veces también los ángeles perdemos la razonabilidad de los actos,  tal vez mi hermano sintió en su corazón aquel toque afortunado o desafortunado del amor, Sonreí irónicamente... Amor también es un hermano nuestro sabes...  Solo que es un tanto distraído con sus flechas,  un día mientras jugamos en el parque a las escondidas vio a un humano triste, llorando por una mujer que lo había abandonado , y el en su bondad decidió darle un nuevo regalo,  pero para desgracia nuestra Aaron nuestro hermano,  llorando también ante sus lágrimas se había acercado demasiado a aquel humano, y amor le flechó su alma,  me miró con desconcierto porque sabia lo que pasaría, le había dado una muerte lenta y dolorosa a un ángel  y mas aun lacerante a un hermano,  quedamos en silencio fundidos en tristeza, su mirada esa vez se posó sobre aquella joven llamada Juliana, y reconocimos el brillo de aquella mirada perdida,  debió sentir esperanza,  amor... Vacío también. Pero era ignorante de que no podía atar sus cuerdas a aquella vida,  eran hilos de diferente textura y el destino ya había sido trazado el solo irrumpiría en una vida  y pagaría un alto precio.
El chico lo miraba perplejo,  triste,  confundido...  Pero aún así no había mencionado palabra alguna, sabía a donde quería llegar el ángel y le dejaría,  en parte disfrutaba estar con el,  su rostro puro,  su mirada sincera,  su olor a café achocolatado, sus manos tiernas y sutiles...
Detuvo su relato: -estuve algo distante mientras pensaba aquellas cosas,  así que me perdí parte de su relato...  Al parecer estuvo también un tiempo observándome.

Y fue entonces... continuó y lo vi en su mirada el éxtasis,  la tristeza,  su asombro...  Él le besó después de descender, de hablar largas tardes durante caminatas con ella, y pasó que un cuerpo mortal y otro mitad mortal y celestial jugaron en una cama, pasaron días después de aquel encuentro delirante,  ella dejó de hablarle,  parecía fría con el, lejana,  y por fin un día ella le dijo que no le amaba,  que no confundiera las cosas, y sentí lo que el,  como se rompió aquel corazón humano que era de cristal,  nosotros los ángeles somos como parcelas  finas,  una vez resquebrajado el corazón que contiene tu alma como venas abiertas no hay vuelta atrás, y de esta suerte ella lo mató también con un beso de adiós y su fría indiferencia que lo dejo inmóvil,  con la mirada fija al rojo cielo de aquella tarde,  y mientras su cuerpo y esencia se desvanecían con la dirección del viento, la bóveda celeste lloraba a su serafín extinto.  Se que he interferido en los designios de la vida, se que esta historia no te pertenece, que quizá sea expulsado de esta esfera por desobediencia y sé que no recuerdas que  eres un querubín, pero que lo sepas que aquella mujer(Juliana) también te dará la muerte.

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