Es que acaso no me ves? -Hola, sigo a tu lado-
No me mató aquel accidente, me mató antes lo frío de tu alma, lo insensato de tu amor, la atrocidad de tus actos, la furia de tus besos, el encontrarte en otra cama, la infidelidad de tus pensamientos, que ignoraras aquellas noches de estrellas, que desecharas los abrazos inoportunos, los soles en playa, las cervezas en casa, las medias regadas, el maquillaje corrido, el cepillarnos juntos, los panes quemados, las peleas bizarras, los bailes estúpidos, las caricias bajo la luna, los masajes de pies, lo estúpido de tus actos... me mató tu indiferencia, tu falta de compromiso, tu amor y y tu rechazo...
-Justo en aquel momento el sintió el roce de una brisa suave en una habitación tan encerrada como una celda haciéndole reproches al oído, mientras la luz de la luna caía de forma delicada a sus pies... que era aquello que le estaba pasando? quizá se estaba volviendo loco o la extrañaba, luna con techo? brisa de dónde? quiso despertar a la mujer que estaba a su lado y de la cual no conocía ni el nombre, pero la dejó reposar... se miró al espejo y vio que pequeños vidriecitos corrían por las mejillas haciendo sangrar sus ojos, solo habían pasado dos malditas noches desde la muerte de Lucía, joder era esa la mujer de su vida y jamás lo había aceptado, tal vez este era el mayor castigo, ya no poder decirlo, solo murmurarlo despacio en las noches, entre sueños, y vivir con ello, no la había matado un auto, la había matado antes el... ella solo era un alma muerta en un cuerpo andante... ya no estaba... ya no había cuerpo, ni alma... y el la extrañaba como a nadie nunca lo hizo.

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