Por un momento pensé que no se iba a dar, pensé que el se iría, y no me soportaba la idea de verlo partir aunque fuese el mayor de los idiotas.
-Las mano me sudaban, y miraba por la ventana del auto como a quien no le importa la compañía que tiene, y el me tomó con furia por la barbilla, fue el beso más dulce que halla recibido nunca... sus delicadas mordeduras en mis labios, la manera como tomaba mi cabello, juro que aquel momento quise hacerlo eterno!

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