Resiliencia...


Y pensaste que con irte se me escurriría el alma entre los dedos, y pensaste que con irte mis labios quedarían pegados a los tuyos, pensaste que con irte el almohadón confabularía cada noche para tenerte en sueños, pensaste que con irte las mañanas tendrían aún luna, pensaste haberme roto, pero en cambio: ¡ME ARREGLÉ! Salí aquella mañana al jardín y podé las flores, preparé el almuerzo que tanto te gustaba de mis manos y lo tiré a la basura... reemplazandolo por mis coladas de avena, la tarde transcurrió más lenta, pero no triste, una caminata por el parque, y una pequeña charla con un desconocido, un café con pan y ya estaba con los ojos inyectados de esperanza, y por la noche aunque muchos habrían ido directo al alcohol y fiestas... o en esconder las culpas en otro cuerpo, no lo hice, en cambio : me pusé la pijama, recé como lo hago algunas noches y le pedí a Dios que nunca más te encontrara en mi camino.

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