Hay historias que comienzan sin
concordancia, como más por tropiezo que por circunstancias… como si te
resbalaras y calleras en un paraíso floral. Algunas no necesitan presentación,
se conforman con sus propios saludos, y un día te das cuenta que te has metido
en una relación, ¡CARAJO! Y tú que te habías dicho que ibas a esperar por lo
menos unos años. Esta nueva persona comienza a robar suspiros, tiempo… sus
besos te encantan, sus palabras te aceleran el corazón… hasta te lo has
encontrado en algunos sueños. No me hago la idea… cómo es posible que alguien
que permanecía a tu lado y en el que nunca te habías fijado, hoy le da miles de
vueltas a tu mundo… genera cambios en tus estados de ánimo, su sonrisa te
parece hermosa, y deseas verle así sea por unos segundos cada día. Este extraño
que te roba el corazón ahora te parece la locura más bonita que hayas cometido,
como narices no le viste antes… pero te dices que llegó a la hora correcta a
esta fiesta. Van a tener algunos encontrones y vas a quererle matar pero es
normal porque tienen caracteres muyyy diferentes, aun así y sus tonterías… le
amas, le amas. Te has pintado un universo entero a su lado, viajes, sorpresas,
comidas, tristezas junto a él y no piensas en algo diferente que hacerle feliz,
porque te ha robado hasta el alma, porque le perteneces hasta los huesos,
porque imaginarte sin él hace que se te nuble la vista y te duela el corazón…
repetir su nombre es motivo de alegría, y se te hacen nuditos en el estómago
cada vez que lo vez, como si fuese la primera vez…

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