Reinventar la paz, darle un nuevo
significado, madurar la palabra, vivirla, experimentarla.
Somos mundos dentro de un mundo,
almas inquietas y ansiosas, pequeñas luces que conforman un inmenso universo,
luciérnagas en la oscuridad…
Hay quienes apagan su luz, con
intención… con maleficencia, diciendo querer despertar al mundo de un pesado
sueño. Somos más los buenos, LOS ILUMINADOS, los que entendemos que la paz no
está del mismo lado de relámpagos destructores.
Es posible incubar un nuevo mundo?
Soy una soñadora, pero no creo cualquier mentira, voy del lado de los sueños,
de los soñadores, de los que al hablarte te producen tranquilidad, calma… de
los que te regalan vida.
Creo en silencios y ruido… creo
que no hay límites ni fronteras…. No puedo con las diferencias, nos crearon
bajo el seudónimo de humanos, pero a veces el in se le adelanta a la palabra.
Para mí no hay razas o sexo o estrato o denominación que cause diferencia
alguna.
No me asombran las armas, me
mueven más los abrazos, los que perdonan aun cuando la culpa era grande.
No es valiente quién roba vidas,
es valiente quién las conserva, quién las cuida.
Cobardes son aquellos que siguen
ideologías en las que no creen pero aun así le apuestan, se rehúsan a cambiar y
dañan… EXISTENCIAS. Son estos quienes van por el mundo corrompiendo almas,
sembrando odios, averiando la felicidad,
produciendo heridas, causando males.
Y están los contrapuestos, los
bondadosos, los sensibles, LOS ATREVIDOS, los que si se atreven a revelarse, a
cambiar primero… a callar, a tomar una mano, a disculparse, a absolver culpas,
a enlazar almas, a hablar solo si es lo correcto, a alzar la voz por aquellos
que han perdido la suya, los que están dispuestos a amar en un mundo dónde la
paz se le ve reflejada solo si no hay disparos, cuándo la paz es una flor, y
una disculpa… con tan pequeñas cosas inicia el cambio.

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